A comienzos de 2026, en Tayikistán se han registrado más de cinco mil brujos, adivinos y “mulás itinerantes” (líderes religiosos sin formación teológica). Todos ellos figuran en una base de datos especial porque, según el Ministerio del Interior de la república, estas personas “poseedoras de habilidades mágicas” incitan a los ciudadanos al terrorismo y al extremismo. Así lo declaró el ministro del Interior, Ramazon Rahimzoda, citado por Asia-Plus.
Según Rahimzoda, la situación resulta preocupante.
“Muchos aún creen en la brujería y la magia, en brujos y ‘mulás itinerantes’ que incitan a las personas al terrorismo y al extremismo”, señaló el jefe de la cartera.
La lista de brujos y adivinos se mantiene en Tayikistán desde 2024. En el registro no solo figuran quienes obtienen beneficios económicos de estas prácticas, sino también sus clientes.
El ministro subrayó que un gran número de tayikos realizan la umrah (peregrinación menor). El año pasado, por ejemplo, el número de peregrinos superó los 7.500. A menudo, los fieles solicitan préstamos bancarios para costear el viaje. Sin embargo, pese a que la magia y fenómenos similares son considerados pecaminosos en el islam, los ciudadanos siguen creyendo en la brujería y la adivinación.
El experto en asuntos religiosos Rustam Azizi sostiene que la población recurre a fuerzas sobrenaturales para resolver problemas cotidianos: desde el deterioro de la salud hasta conflictos familiares o laborales.
“Siguen este camino debido a un bajo nivel tanto de cosmovisión científica como religiosa”, explica el especialista.
En estos casos, añade Azizi, sería más lógico acudir a psicólogos, pero los tayikos no confían en ellos. A su juicio, hay motivos para esa desconfianza, ya que la escuela local de psicología, todavía influida por la tradición soviética, tiende a abordar los problemas psicológicos desde una perspectiva fisiológica.
Asia-Plus recuerda que en la república los adivinos y brujos son perseguidos por la ley. Por practicar la magia se prevé una multa administrativa de hasta 100 indicadores para cálculos —7.800 somonis (unos 826 dólares)— o un arresto de hasta 15 días. En caso de reincidencia, se introduce responsabilidad penal: el castigo puede alcanzar los 150.000 somonis (unos 16.000 dólares) o incluso entre uno y dos años de prisión.



