Rusia ha propuesto a los talibanes, que gobiernan en Afganistán, iniciar una cooperación técnico-militar (CTM) con la reparación del equipo militar soviético y ruso que aún permanece en servicio en el ejército afgano. Así lo informó a “RIA Novosti” el representante especial del presidente de Rusia para Afganistán, Zamir Kabúlov.
Según sus palabras, precisamente la restauración del material antiguo debería ser el primer paso práctico en la aplicación del acuerdo de cooperación técnico-militar que Moscú y Kabul firmaron el 27 de mayo en el Foro Internacional de Seguridad celebrado en la región de Moscú. En el futuro, como declaró Kabúlov, también son posibles los suministros de nuevos sistemas militares.
De acuerdo con datos del Ministerio de Defensa de Afganistán, el ejército talibán aún tiene en servicio decenas de tanques soviéticos T-55 y T-62, vehículos de combate de infantería BMP-1 y BMP-2, así como helicópteros Mi-17 y Mi-24. Parte de este material ha sido objeto en los últimos años de intentos por parte de los talibanes de ponerlo de nuevo en funcionamiento tras un largo periodo de almacenamiento.
Según la evaluación de Military Balance, las autoridades afganas también poseen tres aviones de transporte An-26 y un An-32, artillería de modelos soviéticos, incluidos obuses D-30 de 122 mm, sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes BM-21 “Grad”, morteros 2B14 “Podnos” de 82 mm, así como una gran cantidad de armas ligeras.
El ejército talibán, por su parte, sigue siendo una estructura heterogénea formada por diferentes grupos armados. El investigador del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia, Mohammad Omar Nessar, señaló anteriormente que Kabul necesita restaurar los helicópteros y recuperar el control del espacio aéreo para poder enfrentarse de manera más efectiva a Pakistán. El investigador principal del Centro de Estrategias y Tecnologías, Yuri Liamin, afirmó que los talibanes necesitan piezas de repuesto para el equipo, municiones, pertrechos, drones baratos y sistemas de defensa aérea.
Según Liamin, a Rusia le conviene un Afganistán estable, siempre que los talibanes cumplan los acuerdos sobre la lucha contra las drogas y el terrorismo.
“Mientras los talibanes hagan eso, la CTM es necesaria. Pero, al definir sus límites, también son importantes las relaciones de Kabul con los vecinos”, señala el experto.
En particular, el tema de la cooperación del Kremlin con los talibanes sigue siendo sensible para Tayikistán. Dusambé tiene una larga frontera con Afganistán, no ha reconocido el poder de los talibanes e insiste constantemente en la creación de un gobierno inclusivo en Kabul. Al mismo tiempo, Tayikistán mantiene una estrecha cooperación militar con Rusia: en el país se encuentra la 201.ª base militar rusa, la mayor instalación militar de la Federación de Rusia en el extranjero.
Hasta el momento no ha habido una reacción pública de las autoridades de Tayikistán al acuerdo de Moscú con los talibanes sobre la CTM ni a las declaraciones de Kabúlov sobre la reparación del equipo.
Tampoco ha comentado oficialmente el acuerdo Pakistán, que se encuentra en conflicto abierto con los talibanes. Al mismo tiempo, el ministro de Defensa del gobierno talibán, Muhammad Yaqub, tras regresar de Moscú, declaró que Pakistán “pronto no se atreverá” a atacar el territorio de Afganistán y que la implementación del acuerdo con Rusia comenzará en un futuro cercano.
Mientras tanto, ya se hablaba de la interacción del Kremlin con los talibanes en enero de 2017. En aquel entonces, el exgobernador de la provincia afgana de Kunduz, Umar Safi, declaró a la radio en pastún Spogmai que los talibanes supuestamente enviaban tanques y equipo pesado averiados o capturados en combates a Tayikistán, donde eran reparados por especialistas rusos. Según sus palabras, tras la reparación, el equipo regresaba a Afganistán a través del río Pyanj. Las autoridades de Tayikistán desmintieron entonces esa información.
En medio de esas acusaciones, Kabúlov confirmó que Moscú mantiene contactos con los talibanes. Explicó que se deben a cuestiones de seguridad de las representaciones diplomáticas y de los ciudadanos rusos, así como a la lucha contra el ISIS*. Según Kabúlov, los intereses de Rusia y los talibanes en la lucha contra este grupo coinciden.
El movimiento “Talibán” tomó el poder en Afganistán en 2021 tras la retirada de las tropas de EE. UU. y la OTAN. En abril de 2025, Rusia eliminó al movimiento de la lista de organizaciones terroristas y, en julio de ese mismo año, reconoció oficialmente al gobierno talibán y recibió al embajador del Emirato Islámico de Afganistán en Moscú. Desde su regreso al poder, los talibanes han llevado a cabo operaciones tanto contra enemigos internos, incluido el ISIS, como en las zonas fronterizas.
*Organización reconocida como terrorista en Rusia y Uzbekistán.



